top of page

No contristéis al Espíritu santo

Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención”.

                                                              Efesios 4:30.

Por último, el texto usa un argumento personal para prohibirnos que contristemos al Espíritu: «Con el cual fuisteis sellados para el día de la redención».

¿Qué significa eso? Se pone un sello sobre algo para atestiguar su autenticidad y autoridad. ¿Por qué medio puedo saber si soy realmente un cristiano por profesión? Dios pone un sello sobre cada santo genuino: la posesión del Espíritu Santo.

Si tienes al Espíritu Santo, ése es el sello que Dios ha puesto sobre ti para indicar que eres su hijo. Entonces, si contristaras al Espíritu, perderías tu sello y serías como una comisión con el sello suprimido; serías como una nota escrita a mano sin una firma. Tu evidencia de ser hijo de Dios es el Espíritu, pues «si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él».

Si no tienes en ti al Espíritu, ésa sería para ti una evidencia decisiva de que no perteneces a Cristo, pues carecerías del cimiento de la verdadera seguridad, que es la presencia permanente, el poder y el gozo del Espíritu.

El sello de Dios
MEDITACIÓN
No puedes agradarle a Dios si te importa al mismo tiempo agradarle a la gente.

El hecho de que el Espíritu Santo pueda ser contristado es una evidencia de su personalidad. Es difícil pensar que una influencia o una simple manifestación espiritual sean contristadas. Solo puede serlo una persona, y así evidenciamos que él es una persona distinta en la santa Trinidad.

Al mismo tiempo, nuestro texto revela la estrecha conexión que hay entre el Espíritu Santo y el creyente. Él tiene un tierno interés en nosotros, puesto que le entristecen nuestras imperfecciones y nuestros pecados. No es un Dios que reine en solitario aislamiento, antes bien, el bendito Espíritu entra en contacto íntimo con nosotros, hace observaciones tan minuciosas y tiene consideraciones tan  tiernas que puede ser contristado por nuestras fallas e insensateces.

¡Qué maravilla es que se diga que la Deidad se contrista por las faltas de seres tan insignificantes como somos nosotros! Tal vez no debamos entender la expresión literalmente, como si el Espíritu pudiera ser afectado por algo semejante a la tristeza humana, pero no renunciamos a la seguridad consoladora de que él siente el mismo interés profundo por nosotros que el interés que siente un padre por un amado hijo rebelde. ¿No es esto algo maravilloso?

COMENTARIO

Un alto precio

Tal es la santa tristeza del Espíritu de Dios por aquellos en quienes mora: es por causa de ellos que está apesadumbrado. Además, es sin duda por causa de Jesucristo que el Espíritu está contristado. Nosotros somos la compra hecha por la muerte de Jesús en la cruz. Él nos ha comprado con un precio muy caro y debe poseernos enteramente para Sí; y si no nos posee por completo como suyos, podemos entender muy bien que el Espíritu de Dios esté contristado.

Hemos de glorificar a Cristo en estos cuerpos mortales; el único fin y el propósito de nuestro deseo han de ser coronar con joyas esa cabeza que una vez fue coronada de espinas; es lamentable que fallemos tan frecuentemente en este servicio racional.

Jesús merece lo mejor de nosotros: cada herida suya, cada dolor que soportó y cada gemido que escapó de sus labios es un motivo para una perfecta santidad y devoción a su causa; y, debido a que el Espíritu Santo nos ve siendo tan traidores al amor de Cristo, tan falsos para con Su sangre redentora, él se contrista por nosotros, porque deshonramos al Señor.

LLAMADO FINAL

© 2017 ICON proyect

bottom of page